'Para construir una casa': Las Hermanas de la Providencia en el tiempo de la Confederación Canadiense

Madre Mary Edward, Hermana Mary Jane de Chantal y Hermana María del Sagrado Corazón

POR VERONICA STIENBURG

Los Archivos celebraron los 150 años del aniversario del Canadá reflexionando acerca de cómo fue la vida de las Hermanas de la Providencia en el año de 1867.

La Madre Mary Edward, Catherine McKinley, fue nombrada Superiora General, un año antes, en septiembre de 1866, después de que las Hermanas de la Providencia regresaron a casa. Mientras guiaba a la nueva comunidad estaba a cargo del noviciado. No contaba con consejeras para ayudarla hasta que se dieron las primeras elecciones en agosto de 1869. No cabe duda que por esta razón padeció una enfermedad seria durante la primera mitad de 1867.

Para 1867 había ya siete Hermanas profesadas y cuatro Postulantes en la comunidad el 1º de julio de 1867. Estas pioneras fueron una parte integral en el desarrollo y crecimiento de la Congregación. De estas once mujeres, tres fueron a servir como Superioras Generales; siete sirvieron como Primeras Asistentes a la Superiora Generales, cinco sirvieron como otras Consejeras, cuatro sirvieron como Tesoreras Generales, una sirvió como Secretaria General, y tres fueron a servir como Cuidadoras de las Novicias. Todas las mujeres a excepción de una, tenían menos de treinta años. La Hermana Mary Jane de Chantal tenía 34 años e interesantemente era viuda. Ella fue una de las tres viudas que llegaron a entrar a la Congregación.

Tres miembros de la pequeña comunidad eran hermanas de sangre. Originalmente de Wicklow, Irlanda, inmigraron con su familia a la Ciudad de Quebec. Sarah Byrne, conocida en religión como la Hermana María del Sagrado Corazón, entró a la Congregación en julio de 1864 y sus dos hermanas Catherine y Ellen entraron juntas en mayo de 1867. Su madre visitó la Casa de la Providencia en noviembre de 1867 para la recepción de la ceremonia de Catherine y Ellen. Los anales recuerdan que pasó un “tiempo con nosotras y que cuando partió tenía no sólo tres hermanas, sino muchas hijas amadas ya que durante su estancia se unió mucho a las Hermanas. Este sentimiento fue mutuo, ya que nadie podía mirar a esta mujer irlandesa sin reverenciar a su magnánimo corazón, el cual la fortaleció para partir con sus tres amorosas hermanas.” Desafortunadamente, las tres hermanas murieron jóvenes. La Hermana María del Sagrado Corazón fue el primer miembro de la Congregación en fallecer, muriendo en 1870 a la edad de 30 años. Casi exactamente un año después la Hermana Mary Francis Xavier (Catherine) murió a la edad de 26 años. Su hermana, La Hermana Mary Mount Carmel (Ellen), sirvió en muchos cargos de liderazgo, incluyendo el de Superiora General; Sin embargo, murió a la edad de 46 en agosto de 1892 habiendo dado 25 años de su vida a la comunidad.

En 1867 las Hermanas estaban viviendo en la Casa original de la Providencia en la esquina de las calles Ordinance y Montreal. Había allí cerca de 20 huérfanos así como numerosas personas de edad avanzada. La casa estaba llenándose rápidamente que tuvieron que decirles no a varios huérfanos y ancianos. A principios de 1867 decidieron construir un anexo para poder albergar a más ancianos e enfermos.  Tal y como se recuerda en los anales, “destituidas de recursos financieros, pero fuertes y enriquecidas en dependencia con la Divina Providencia…una resolución fue tomada: ¡Construir una casa para los jóvenes y para los enfermos!”

Hasta este punto las Hermanas se habían hecho cargo de su propio  sustento y de sus cargos haciendo colectas, pidiendo donaciones de fondos y recursos, dentro de la Diócesis de Kingston. Para recabar fondos para el nuevo edificio, la Hermana Mary Edwards y la Hermana María del Sagrado Corazón partieron a hacer un recorrido para recabar fondos en los Estados Unidos, por primera vez. Los anales recuerdan las dificultades que encontraron en su camino: “Dios cuida de nuestras Hermanas en esta primera misión de caridad entre extraños, creando nuevos amigos para ellas en esta hora de necesidad. La Reverenda Madre habiéndose hospedado con Quinsy mientras estaba en Syracuse, recibió del Sr. Dalton y su estimada esposa, todas las amabilidades posibles. Sin embargo, el Reverendo O’Hara de la Parroquia de Santa María en Syracuse, las denuncio como impostoras desde su pulpito. La enfermedad, fatiga del viaje y la oposición de los sacerdotes fue difícil de sobrellevar. Sin embargo, se les recordó que un acaro fue recogido para la “Nueva Casa”, y esto hizo que cada sufrimiento se aminorara.” Las Hermanas construyeron con éxito su primera adición a la Casa de la Providencia en 1871.

Desde 1867, la Congregación ha fundado y cerrado muchas misiones, servido en muchos diferentes ministerios, y continúa compartiendo el mismo carisma de ayudar a los más vulnerables que las Hermanas desde 1867 lograron con tanto ahínco.

Casa de la Providencia como habría mirado en 1867
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